viernes, 21 de marzo de 2008

De manos del Alcalde de Ginebra: Rayen Calfunao Recibe Premio de Reconocimiento

Por Reynaldo Mariqueo - 18 de marzo, 2008

El jueves 6 de marzo 2008, Flor Rayen Calfunao Paillalef defensora de los derechos humanos junto a otras mujeres de diversas parte del mundo y con similares meritos, fue laureada con el premio “Femme exilee, femme engagee” (mujer exiliada, mujer comprometida) por la Association du Prix de la ciudad de Ginebra, Suiza.

Foto: Rayen Calfunao sonríe por los comentarios graciosos de Mme Pierrette Birraux

El premio le fue entregado por manos del Alcalde de Ginebra Sr. Patrice Mugny en el Palacio Eynard, durante un acto en la que participaron autoridades políticas, diplomáticas, invitados especiales y representes de organizaciones no gubernamentales.
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: Rayen sonríe por los comentarios graciosos de Mme Pierrette Birraux, historiadora y geógrafa Suiza.
Foto: Gentileza de Daniél Gómez

Pequeña biografía de Flor Rayen Calfunao Paillalef

Rayen nació el 28 de agosto de 1961 en la Comunidad Mapuche Juan Paillalef, comuna de Cunco, IX región de La Araucanía, Wallmapu, hija de Ambrosio Calfunao y Mercedes Paillalef. Su familia proviene de una familia antigua de lonko, que se destacaron en la lucha militar en defensa de la soberanía nacional de la nación Mapuche. El conocimiento de la historia de resistencia de su pueblo, transmitida oralmente por sus antepasados, la hizo identificarse con su lucha y sentirse orgullosa de sus raíces ancestrales. Desde joven supo que el territorio de la nación Mapuche se extendía desde los océanos Pacifico al Atlántico y que en el lado de lo que hoy es Chile existía una frontera, y que todos lo conocen como el río Bío-Bío, cuyo territorio al sur de dicha frontera era y es de los mapuche (gente de la tierra).

Su madre enviudo cuando Rayen era muy pequeña, tenia 8 niños y para sustentarlo debía trabajar arduamente, vendía los productos que le daba su tierra, en los mercados locales, ella la veía llorar a menudo pero no entendía sus motivos ni la complejidad del problema que vivían. Cuando su madre asumió el cargo de Lonko (Jefe de la comunidad) muchas personas de otras comunidades venían para hablar con ella para plantearle problemas que afectaban a las comunidades adyacentes, situación que la hizo ver que el problema de su comunidad no era único y que compartían con otras un destino y lucha común. Rayen recuerda que los comuneros hablaban de brutalidades tanto de la policía como de latifundistas, de injusticias y que se encontraban en una absoluta indefensión.

El 11 de septiembre de 1973, se produjo el Golpe militar en Chile dirigido por el General Pinochet, meses después de ese mismo año, un día al regresar de la escuela cuando tenia alrededor de 12 años, encontró su casa vacía, su madre había sido detenida y conducida a la cárcel de Temuco, donde permaneció al rededor de 2 años. Sus hermanos y hermanas habían sido confiado por diferentes familias que los escondían, desde entonces Rayen tendrá que afrontar la vida sin su familia: debe trabajar duramente para subsistir, para alimentarse, donde hospedarse e ir al colegio. Posteriormente se informo que su madre había sido golpeada y torturada, por haber luchado por los derechos de su comunidad y la de sus hermanos mapuches que ella en su calidad de Lonko los representaba y que trataban de recuperar sus tierras arrebatadas por latifundistas.

A mediados de la década del 70, estudio en Temuco y principios de la década del 80 se traslado a Santiago donde trabajaba, cuidando una familia de ancianos durante el día y por la noche estudiaba para mejorar sus posibilidades de trabajo.

Rayen decide retomar la lucha y da un giro a la resistencia, que incluye denunciar las arbitrariedades, que sufren los miembros de su comunidad. Ella comprende la importancia de dar a conocer su causa a la opinión pública para sensibilizarla y hacer conocer la realidad de su gente y del pueblo Mapuche.

En 1990 Rayen fue contratada en Santiago, por Rodrigo Nieto Maturana, Segundo Secretario de la Embajada Chilena en Suecia, para trabajar como niñera, allí fue explotada, mal pagada y, despreciada por ser mapuche. El “diplomático” y su familia lo mantuvieron prácticamente en calidad de esclava, sin un lugar decente donde dormir, con poca alimentación, rara vez le permitían disfrutar unas horas libres para salir de casa, ya que también debía cuidar los niños de otras familias de diplomáticos chilenos.

En 1991 decidió fugarse de su cautiverio y para lograr el pago de su sueldo correspondiente a un año, debió librar una verdadera batalla. Rayen debió apelar por apoyo a la comunidad de chilenos refugiados en Suecia, los medios de comunicación y el propio Embajador chileno en ese país para que el “diplomático” accediera cancelarle su sueldo.

Sola, sin conocer a nadie comenzó la tarea de buscar organizaciones humanitarias, rápidamente encontró el apoyo y la fuerza de personas y organizaciones suecas, tales como Sociala Missionen (Misión Social). Su libertad le permitió retomar su lucha por los derechos de su comunidad, apoyada por la organización arriba mencionada tomo contactos con organizaciones no-gubernamentales especializadas en la defensa de los derechos humanos e indígenas. Esta misma organización la contrato para trabajar con ellos (época de la Guerra del golfo Pérsico) al mismo tiempo que trabaja como voluntaria en la Cruz Roja de Suecia.

Rayen aprende el sueco, y comienza organizar reuniones de información, habla en una emisora local, hace documentos a la prensa para denunciar y captar el apoyo solidario con la lucha de su pueblo.

En 1994 decidió regresar a Chile para ayudar a su madre en la reconstrucció n de su casa en su comunidad Juan Paillalef, destruida por desconocidos jamás identificados. Posteriormente se traslado a Santiago para trabajar y estudiar, entre otros cursos, el idioma ingles. A fines del año 1995 conoció –por casualidad- a una ex refugiada política mapuche en Suiza, quien visitaba a su familia en Santiago, que la invito para que la visite en ese país.

En 1996 viajo a Suiza y después de un tiempo se instalo en Ginebra donde vive actualmente, además de aprender el idioma francés, que ahora lo domina sin problemas, Rayen trabaja para mantenerse y también como investigadora en la ONU de informaciones sobre derechos humanos e indígenas.

Foto: Alcalde de Ginebra Sr. Patrice Mugny

En Ginebra, ciudad sede de las principales organizaciones internacionales y del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ha tomado contactos con un gran numero de ellas, con el objeto de mantenerlas informada sobre la situación Mapuche.

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: El Alcalde de Ginebra Sr. Patrice Mugny pronuncia un discurso ante los asistentes del acto.
Foto: Gentileza de Daniél Gómez

Como es de prever, su vida jamás ha transcurrido divorciada de la lucha su pueblo, dedica todo su tiempo libre a esa lucha, además de persuadir a las organizaciones internacionales especializadas en la defensa de los Derechos Humanos e Indígenas, para que se pronuncien y actúen sobre la dramática situación que afecta a su pueblo.

En Ginebra, junto a otros mapuche residentes en esa ciudad y personas solidaria con la causa mapuche visita organizaciones, prepara documentos, organiza demostraciones publicas, hace cartas y peticiones, instala mesa de información y recolecta firmas en los eventos culturales o publico que se realizan en esa ciudad y, cuando puede participa en las deliberaciones del Consejo de Derechos Humanos u otros organismos de la ONU.

Cuando le pregunte sobre su compromiso con la causa mapuche, me contesto: “ yo siempre quise hacer por los demás lo que yo hubiera querido que alguien haga por mi, cuando yo vivía la situación en la que hoy se encuentran mis lamngen” (hermanos).

Como portavoz de su comunidad en Ginebra, le pregunte sobre sus contactos con otras comunidades mapuche que como la suya sufren el mismo grado de represión, Rayen dice: “ he ido estableciendo contactos con el máximo de comunidades, para que sean ellas los que hablen y yo que estoy aquí en Ginebra poder trasmitir la grave situación del pueblo-nación mapuche y sus comunidades a los organismos de DD.HH. correspondientes” .

La influencia de una familia en la lucha nacional Mapuche

La persecución política contra la familia Calfunao Paillalef ha demostrado al mapuche que no importa que tipo de régimen este a cargo del gobierno chileno, ya sea este democrático o dictatorial, de derecha o izquierda; la represión, los abusos e injusticias para el mapuche no cambia y la política de despojo de su territorio continua incesantemente, bajo diversas formas y pretextos para justificar su enajenación, situación que diversas generaciones de la familia de Rayen lo han vivido, como se demuestran en los testimonios y que son ampliamente conocidos en todo el Wallmapu y en la opinión publica internacional.

Esta situación esta influenciando sobre el tipo de solución del problema histórico existente entre la nación Mapuche y el estado Chileno, que este ultimo pareciera no tener la voluntad política de confrontar de manera constructiva. También cuestiona el tipo de relación que debe existir entre ambos pueblos, relación que se distancia cada vez más por la criminalizacion de las justas demandas del pueblo Mapuche.

Rayen viene de una familia antigua que rehúsa ser sometida por la fuerza bruta de un estado opresor y una clase social, prepotente que utiliza todos los medios para destruirle su comunidad. Ella como el resto de su familia, cuestiona la injusticia y la combate y por eso su familia sufre una represión violenta y permanente, que hoy incluye el encarcelamiento de casi toda su familia.

En efecto, un importante número de su familia está actualmente detenida en diversas cárceles de la ciudad de Temuco por estar vinculados o estar al frente de la lucha de su comunidad. Su hermana Juana Calfunao (actual lonko de su comunidad) y su esposo el werken Antonio Cadin están detenidos desde el 15 de noviembre de 2006, también lo esta su hermana Luisa, detenida desde esa misma fecha en la cárcel de Mujeres de esa ciudad. Su madre estuvo por mucho tiempo con medidas cautelares, mientras varios sobrinos y sobrinas, incluyendo niños han sido, en los últimos años, detenidos junto a sus padres en diversos periodos, algunos de los cuales se encuentran con medidas cautelares.

Su sobrino Waikilaf estuvo preso en una cárcel en Temuco donde fue torturado y por denunciar a sus verdugos, fue trasladado a una cárcel de Alta Seguridad en Santiago a más de 800 Kilómetros de su comunidad natal, para prevenir que lo visiten, quebrantar su moral y espíritu de lucha. Por su parte su sobrino Jorge Cadin fue liberado el 7 de noviembre, del 2007 después de permanecer casi un año encarcelado en Temuco en calidad preventiva por el solo hecho de ser hijo de su hermana, la Lonko Juana Calfunao.

Foto: Estatua Premio “Femme exilee, femme engagee”, al fondo Rayen Calfunao

Como miembro de una comunidad mapuche en conflicto, donde la violencia policial y patronal esta a la orden del día, fue en ese escenario donde Rayen nació y creció, esto explica que hoy, a pesar de la distancia, siga paso a paso el desarrollo de los acontecimientos y dentro de sus posibilidades contribuye con ese ‘granito de arena' vital para influenciar –en lo posible– el curso de los hechos. Es por ello que hoy podemos comprender el sentido de su combate y el compromiso abnegado con la lucha de su pueblo.

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: Estatua Premio “Femme exilee, femme engagee”, al fondo Rayen
Foto: Gentileza de Daniél Gómez

En su condición de miembro de una familia cuya comunidad esta en conflicto, situación que confrontan innumerables comunidades mapuches, Rayen conoce mejor que nadie las penurias que enfrentan los familiares de los presos políticos. Es por esta razón que mantiene un estrecho contacto con muchos de ellos, siempre alerta para denunciar al mundo su situación. Para ella no hay diferencia de comunidad u organización, cuando hay violación de los derechos humanos de los mapuche considera un deber moral solidarizar con ellos; al respecto, Rayen comenta: “ lo importante es que ellos [los presos políticos] sepan lo que estamos haciendo y de mi preocupación por su situación, por esa razón me esfuerzo para mantener la comunicación con sus familiares, sus voceros de algunos de ellos y con sus comunidades en forma directa”.

Rayen aprendido y desarrollado estrategias de lucha no-violenta, ella sabe que la causa es justa y que seguirá defendiendo los derechos de los suyos. Ella es el retrato luminoso de una resistencia histórica de sus antepasados y se suma aquellas mujeres que como ella luchan por un mundo mas justo, libre de discriminació n. Cuando le pregunte si existe alguna forma de mejorar el trabajo mapuche a nivel de las Naciones Unidas, me confeso que: “quizás deberíamos crear una misión mapuche permanente ante la ONU, debemos hacer un seguimiento y monitoreo sobre si Chile esta respetando los tratados internacionales que ha ratificado y si sus informes ante el Consejo corresponde a la realidad, para ello debemos coordinar y apoyarnos para hacer de nuestro trabajo relevante y efectivo”.

Cuando le pregunte que importancia le atribuía al premio, me comento: “este premio me permite hacer conocer aun mas la lucha de mi pueblo y los graves atropellos a los DD.HH. que diariamente se cometen contra los mapuches”.

A pesar de enfrentar los sinsabores en la vida y vivir la tragedia que confronta su familia y que naturalmente la afecta, Rayen socializa, vive y sonríe junto a sus amigos y su hija Andrea, que divide su tiempo entre Chile y Suiza, luchando con igual devoción al lado de su madre. Rendimos homenaje a Flor Rayen por su trabajo y la felicitamos por el premio que bien se lo merece.